Sobre Moralidad y Traición

“El revolucionario debe mantener la boca cerrada. Dar información que interfiriera en la buena marcha de las actividades revolucionarias, o que pueda provocar que compañeros revolucionarios sean arrestados o perseguidos, es algo inaceptable y muy grave.”

Moralidad y Revolución, Theodore J. Kaczynski

 

El 24 de abril de 1995, después de casi veinte años de actos terroristas que acabaron con tres miserables vidas e hirieron a más de veinte personas, Freedom Club envía una carta al The New York Times donde promete cesar con sus acciones si a cambio se publica su manifiesto, que lleva por título La sociedad industrial y su futuro.

El escrito finalmente es publicado el 19 de septiembre de 1995 en The New York Times y en The Washington Post. David Kaczynski, lee el periódico y sospecha que es su hermano, Ted Kaczynski, quien está detrás de los atentados que estuvieron atemorizando a la sociedad tecnoindustrial durante años, el terrorista más buscado por el FBI.

David dice reconocer a su hermano principalmente por una frase en particular, frase que solía usar Ted: “no puedes comerte el pastel y al mismo tiempo tenerlo.” (Párrafo 185 de La sociedad industrial y su futuro). Luego de pensar qué haría con la millonaria recompensa, David decide denunciar a su hermano, señalándole al FBI en un mapa dónde se encuentra la cabaña de Ted. Se dirigen allí, encuentran a Ted, encuentran materiales para la fabricación de explosivos, encuentran la máquina de escribir con la que redactó su manifiesto, encuentran detallados planos de cómo realizar bombas… La sociedad tecnoindustrial tiene en sus garras al Unabomber, y pone fin a años de terrorismo.

Es decir, si no fuera por la delación de su hermano, el FBI se encontraba muy lejos de atrapar al Unabomber, sus esfuerzos habían logrado nada más que un identikit. No había testigos directos, no había huellas… solo temor.

Quienes despreciaban a Ted Kaczynski, celebraron su captura y señalaron a David como un héroe. Para quienes simpatizaban con el Unabomber, David pasaría a ser un traidor.

La verdad es que solo los primeros están en lo cierto.

David Kaczynski, es un héroe para este Sistema. Gracias a su determinación, el Unabomber, el terrorista más buscado, la persona que hizo gastar miles y miles de dólares al Estado en su captura, hoy cumple una larga condena.

Es verdad que, a simple vista, sorprende la idea de ser denunciado por tu propio hermano y en un primer impulso lo llamaríamos traidor, pero, analicemos en profundidad esto último. Podríamos decir que es un traidor aquel que viola una fidelidad o lealtad pautada. ¿Acaso David debía lealtad a su hermano? Sí, porque uno debe serle fiel a su hermano, es su sangre, dirán. Pero, ¿qué valor tiene la sangre, la familia, en este grado de Civilización y artificialidad a la que hemos llegado?

Si decimos esto es porque consideramos que en algún momento, antes del sedentarismo y la agricultura, en el periodo paleolítico de la historia humana para ser exactos, el valor de la familia y los lazos que unían a las personas eran reales, sinceros y mucho más fuertes. Estaban basados en instintos. Sabían que juntos eran más fuertes, unión muchas veces necesaria para contrarrestar los avatares de la naturaleza. Con el avance de la tecnología compleja dichos vínculos se fueron degradando, convirtiendo a las personas en máquinas programadas para tener más y más amigos, más y más contactos, más y más relaciones artificiales sin sentido.

En conclusión, David nunca pudo ser un traidor porque el lazo que lo une con Ted es tan artificial como su propia vida.

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